El reciente anuncio de una veeduría de la deuda del gobierno debería ser tomado como algo positivo, tanto para el país como para los acreedores del Ecuador.

Para el país esta es una oportunidad para tener más claridad de los datos fiscales, de entender mejor cuánto dinero gastó el gobierno y de cuán grandes fueron sus déficits, especialmente a partir del año 2009, cuando se contrató la primera pre-venta de petróleo. Un buen "baño de verdad" no le sienta mal a ninguna sociedad, más aún si se trata de conocer mejor el uso y el destino de los recursos de todos los ecuatorianos.

Para los inversionistas, los "baños de verdad" también es una oportunidad porque cuando un inversionista compra un bono ecuatoriano, en la práctica lo que está haciendo es prestarle dinero al país. Y como en cualquier operación de crédito, funciona mejor mientras más clara sea la información que existe del deudor. Por lo tanto, mientras más información haya de la situación crediticia del país, mejores decisiones podrán tomar los inversionistas.

Actualmente, dada la opacidad de las cifras, los inversionistas tienden a asumir lo peor en relación al país, o sea, tienen a asumir que la deuda está en los niveles más altos posibles. Con la información de la veeduría sabrán el nivel real y, al estar mejor informados, hasta podrían prestarle al país a menores tasas de interés. Por todo lo señalado, el Foro de Economía y Finanzas Públicas saluda la realización de esta auditoría y augura que, cualesquiera que sean los resultados, el mayor beneficiado será el Ecuador.